Ya sea desde el temor o el deseo, desde el pesimismo o el entusiasmo, la premonición de lo que está por suceder, genera en nuestra vida cotidiana un estado de expectación y tensión latente ante la posible culminación de los acontecimientos que definen nuestro entorno inmediato. Una especulación visionaria que, a modo de proyección subjetiva e intuitiva sobre el paso del tiempo, nos enfrenta a la compleja gestión de la incertidumbre y el devenir.

El uso coloquial y mediático de la frase “el principio del fin”, utilizado tanto como recurso de anticipación dramática como anhelo esperanzador, remite directamente al momento de clarividencia que permite avanzarnos a los hechos y predecir así lo que aún no ha sucedido. Un pensamiento incierto en el que nuestra capacidad de reacción ante determinadas circunstancias – ya sean estas personales o sociales, insignificantes o grandilocuentes, reales o fantasiosas – se acelera a causa de la necesidad expectante de llegar a una conclusión certera.

O começo do fim – traducción literal al portugués de “el principio del fin”, y guiño directo a la dialéctica sugerida desde Jugada a tres bandas entre la escena artística portuguesa y la española – plantea un ensayo expositivo donde las obras de Fito Conesa, Pere Llobera, Pedro Magalhaes, Mafalda Santos y Zoé T. Vizcaíno ofrecen diferentes aproximaciones conceptuales y formales al concepto de presagio en arte.

Para ello, la exposición procura un esquema de cinco relatos autónomos y complementarios (uno por artista) que invita a un recorrido capitular por las salas de la galería Eva Ruiz. Una narración visual que utiliza diversos registros de presentación – vídeo, instalación, fotografía, pintura o texto – para abordar la sensación de perplejidad y confusión derivada del presentimiento del fin.

O começo do fim sitúa su punto de partida en Música de Cámara. Video Tape’s Music (2008) de Fito Conesa (Cartagena, España. 1980). Una obra videográfica en la que el tránsito rutinario y anodino de un ascensor entre la planta baja y el tercer piso de un edificio, se transforma en un singular acto poético basado en el diálogo entre las imágenes de herencia cinematográfica filmadas por Conesa y la banda sonora interpretada al contrabajo por el músico portugués Michael Leiria.

En apenas cuatro minutos de metraje, Música de Cámara. Video Tape’s Music despliega la mayor parte de las estrategias discursivas que definen la trayectoria del artista: la relación afectiva con el espacio y el tiempo (en su caso muy ligado a aspectos biográficos), la fascinación por el cine – quizás su referencia más directa – y el vínculo emocional con la producción sonora y musical; algo que frecuentemente le lleva a la colaboración directa de músicos en sus proyectos.

Además, la exposición cuenta con Overture (2011), otro vídeo de Conesa que – esta vez en plano fijo, y con la colaboración del saxofonista Dani Nel·lo – nos muestra el amanecer intrascendente de un lugar cualquiera (en este caso, unos chalets adosados de su Cartagena natal). Un nuevo encuentro emocional entre imagen y sonido donde la expectativa generada por el paisaje musicalizado explora la tensión dramática de un momento de absoluta irrelevancia.

Dejando atrás la carga poética de los videos de Fito Conesa, nos encontramos con la concepción sarcástica y paródica del paso del tiempo que ofrece Una historia de mediocritat (2011) de Pere Llobera (Barcelona, 1970). Una secuencia narrativa de 18 pinturas que, centradas en el relato visual de una cena entre amigos, exhibe irónicamente el patetismo implícito en el deterioro de una amistad que no se atreve a reconocer dicho fin. Un relato amable y amargo al mismo tiempo que apela directamente a la vergonzosa incomodidad de ciertos pasajes comunes en la biografía de cualquiera.

Un homenaje crítico a la experiencia frustrada que Llobera complementa con otra pieza de connotaciones antiépicas: La barca de gel (2012), un pequeño paisaje marino de herencia romántica en el que un bloque de hielo – alter ego del propio artista – se hunde irremediablemente en el mar. Un desdoblamiento antiheroico donde la noción trágica del naufragio funciona como declaración de intenciones sobre su manera de entender el arte; una lectura eufórica y disfuncional que sitúa la pintura de Pere Llobera a medio camino entre el entusiasmo de dedicarse a la pintura y el desasosiego que conlleva su práctica.

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A continuación, Fake Memoirs (2008-2011) de Pedro Magalhaes (Oporto, Portugal. 1975) cuestiona la autenticidad de la vivencia y el recuerdo a partir de la fotografía analógica. Una obra a caballo entre la realidad y la ficción que toma prestado el concepto de “fake memoirs” (la falsificación literaria de recuerdos inventados) para crear un imaginario ficticio pero aparentemente real. Una suerte de autobiografía fingida y asentada en recuerdos falsos (un accidente, un paisaje urbano, un árbol muerto, un clip de mujer encima de una cama, un vómito en el suelo…), que explora la capacidad de la imagen para hacernos creer – o desconfiar – en aquello que vemos y reconocemos como propio.

Para O começo do fim, Pedro Magalhaes propone Fake Memoirs – Prohibido cantar (2012), una nueva entrega de fotografías – siempre en blanco y negro, de diferentes tamaños y fijadas directamente a la pared sin ningún tipo de protección – que incorpora una novedad significativa hasta ahora no utilizada en su obra: el uso de fechas falsas, concretamente la de 1993. Un simple error a la hora de fijar el momento de disparo de la cámara que acrecienta la construcción artificial de sus fragmentos de memoria.

Si seguimos avanzando por el recorrido de la exposición, llegamos a The Kappa Effect (2011) de Mafalda Santos (Oporto, Portugal. 1980). Una amplia colección de pinturas y piezas textuales presentadas en la galería Caroline Pagès de Lisboa en 2011 de las que O começo do fim ofrece ahora una versión reducida. Una alusión directa a la percepción alterada del tiempo conocida en psicología como “efecto Kappa” – la ilusión temporal que trastorna el sentido de la distancia, el tiempo y la velocidad de una determinada experiencia – que da lugar, en este caso, a dos piezas distintas. Por un lado, The Kappa Effect #0, una pintura abstracta y simbólica en la que un conjunto de círculos concéntricos dibujan una representación del conocimiento a través de estímulos estratificados. Por el otro, Tales on Time and Space, tres obras de raíz textual donde los relatos fantásticos de los Cuentos del Espacio y el Tiempo de H.G. Wells son enrollados – y por tanto objetualizados – para generar, desde el lenguaje escrito, una nueva narración basada en los encuentros textuales azarosos surgidos del giro circular del papel.

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En este sentido, las dos obras conceden una lectura flexible sobre los sistemas cognitivos – tanto visuales como lingüísticos – que definen nuestra consciencia del espacio y el tiempo. Una ilusión temporal que, al igual que pasa en los viajes en el tiempo de la ciencia-ficción, se manifiesta a través de la transformación inesperada de los acontecimientos visuales y espaciales. Y todo ello desde la aplicación desplazada al ámbito del arte del efecto Kappa.

Finalmente, O começo do fim culmina con Into the Maelstrom de Zoé T. Vizcaíno (Ciudad de México, 1979). Un proceso de investigación sobre el remolino de agua más grande del mundo – la colosal cadena de vórtices de Saltstraumen Maelstrom en Noruega – que supone para la artista una aproximación emocional a los límites físicos y psicológicos de la experiencia visual extrema. Un fenómeno natural imposible de comprender en su totalidad que, desde una revisión actualizada del sublime romántico, nos sitúa entre la fascinación y el temor que suscita aquello que escapa de nuestro control y entendimiento. Un ejercicio de representación de lo irrepresentable – el movimiento centrífugo e infinito del torbellino marino – que da lugar a diferentes registros de documentación centrados en la fotografía y el video.

O começo do fim incorpora dos piezas especialmente significativas dentro del proyecto de Zoé T. Vizcaíno. En primer lugar, la video-instalación Saltstraumen Maelstrom (2012), una grabación cenital del vórtice filmada directamente por la artista en 2011 y convertida ahora en una impactante proyección vertical sin sonido y liberada de cualquier posible interferencia. En segundo lugar, Cartografía del Maelstrom Saltstraumen – Unidad de paisaje, una instalación de seis fotografías manipuladas y simplificadas a modo de dibujo, en las que la artista transforma el flujo continuo del remolino de agua en paisajes independientes. Un intento inútil por congelar el torbellino en un instante preciso y convertirlo así en territorio acotado, seguro y asimilable; algo que refuerza de nuevo la connotación sublime y extraordinaria del paisaje inhóspito.

En definitiva, y ya para cerrar O começo do fim, podemos decir que la exposición reúne una serie obras que, desde diferentes intereses y campos de actuación – la poética de lo mínimo de Fito Conesa, la condición paródica y disfuncional de Pere Llobera, la falsificación de los hechos de Pedro Magalhaes, la percepción alterada de la realidad de Mafalda Santos, y la fascinación por lo desconocido de Zoé T. Vizcaíno – inciden en la potencialidad especulativa y visionaria del trabajo en arte. Al fin y al cabo, un ejercicio narrativo centrado en la premonición – a veces cómica, a veces trágica – que implica la supuesta proximidad de un final.

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