David Armengol y Gabriel Pericàs

 

Prólogo

Mi primer impulso ante el ejercicio de escritura de The Nipple Slip Speech Performance fue escribir un texto curatorial al uso. Un ensayo preciso desde el que abordar la propuesta expositiva de Gabriel Pericàs para Perplexitat, así como su manera de entender la práctica artística en general. Tenía hasta el título: “Conexiones por accidente”; una idea que apunté durante una de la sesiones de trabajo conjuntas que hemos ido llevando a cabo durante este año.

Sin embargo, Gabriel me propuso otro tipo de dinámicas para este texto: la posibilidad de narrar conjuntamente nuestro proceso de trabajo, ofreciendo dos visiones paralelas – la suya como artista, la mía como comisario – que se irían complementando, fragmentando e incluso contradiciendo a lo largo del relato. Es decir, no dos aproximaciones discursivas a la exposición, sino una única pero orquestada por ambos al mismo tiempo. La naturaleza hipertextual que define su obra, siempre repleta de hipervinculaciones narrativas, donde además conviven de manera fructífera registros como la escritura y la oratoria, me llevaron a aceptar el reto que él me planteaba.

Ninguno de los dos había practicado antes un ensayo textual de dichas características. Lo primero que hicimos fue marcar una pauta de lectura clara que facilitara la comprensión del lector: Gabriel escribiría siempre en rojo, y yo en negro. Fue entonces cuando decidí prescindir de mi título, y comenzar dicho ejercicio sin planteamientos preconcebidos. Aunque sigo pensando que mi enunciado inicial – la conexión accidental – era un buen punto de partida para aproximarse a la construcción narrativa y performativa que caracteriza su trabajo.

Finalmente, el título de nuestro texto es:

THE NIPPLE SLIP SPEECH PERFORMANCE. UNA CRONICA A DOS VOCES

Los trabajos que forman esta exposición son los picos visibles de un discurrir de ideas, así que no sería veraz hablar de un principio concreto en el que este proyecto se inicia. Pero si que querría anotar algunas ideas que me andaban preocupando cuando David me propuso participar en Perplexitat, y que pueden funcionar como antecedentes de lo que se diga en adelante. 

En beneficio de la imprecisión de estas ideas, he optado por enunciarlas como intervalos. En primer lugar, una idea que parece abarcar todas las sucesivas, el intervalo entre ambos extremos de una dicotomía recurrente en mi trabajo: relevancia versus irrelevancia. En segundo lugar, el intervalo entre el objeto y sus perversiones –utilizo el termino perversiones de forma deliberadamente ambigua. Y, en tercer lugar, el intervalo entre el intelecto y la sexualidad.

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Si hay un registro de presentación que mejor define la obra de Gabriel, éste es sin duda la performance. De hecho, el desarrollo temporal de la acción en directo se ha convertido en el elemento distintivo de su trayectoria como artista. Sin embargo, y pese a ser consciente que su proyecto giraría indudablemente a través de lo performativo (algo a la vez deseado por mi parte), he de reconocer que mi intención inicial era que en esta ocasión su propuesta tuviera una vinculación más intensa con el hecho expositivo. Dicho de otro modo, como comisario de The Nipple Slip Speech Performance, estaba especialmente interesado en que Gabriel exprimiera al máximo las posibilidades discursivas y formales que le brindaba la sala de exposiciones, sin que eso restara relevancia a la performatividad inherente a su práctica.

Conocía bien sus trabajos hasta la fecha, tanto aquellos que le habían dado a conocer en los circuitos habituales del arte emergente, más centrados en un discurso metartístico y autocrítico sobre su propia condición de artista – por ejemplo Trabajar o caballo describiendo un círculo (2009), video donde el entrenamiento rutinario de un caballo le sirve para explorar nociones como la repetición y la rentabilidad del esfuerzo en arte – como aquellos más recientes y vinculados al ejercicio de escritura y oratoria de sus performances-conferencia (Il samblerait que le monde te pousse, o Madera Curvada, de 2010 y 2012 respectivamente). Y si en estas últimas producciones, lo expositivo solía quedar más bien relegado a un segundo plano, realmente pensaba que éste era un buen momento, para él, y para mi con él, de incidir de lleno en el ensayo físico, objetual y performativo dentro de la sala.

I

Aunque Gabriel sostenga que tuvo que decidir el título de un modo apresurado y prematuro – algo cierto, puesto que le presioné para definirlo antes de la presentación general de Perplexitat en verano de 2012 – mi sensación es que él lo tenía muy claro ya entonces. The Nipple Slip Speech Performance suponía una evolución sofisticada – más sólida, más madura – de Nipple-Slip/Speech-Act , una propuesta que Gabriel había mostrado únicamente en la Facultad de Bellas Artes durante su época de estudiante. No obstante, desde mi punto de vista, la crónica conjunta que abordamos no empezaría en tal trabajo, sino en el interés que él me transmitió inicialmente en relación al cine de destape en la España de los Setenta. Concretamente, debería empezar con el libro El Destape Nacional. Crónica del Desnudo en la Transición de José María Ponce que se compró para profundizar en la materia.

El elemento fundamental que a Gabriel le fascinaba sobre el destape, no era tanto la exhibición del desnudo femenino dentro de una trama argumental pobre, sino la capacidad de dispersión narrativa que dicho género cinematográfico generó para su contexto histórico y político. Algo que sí parecía mantener conexiones directas con la desviación de la atención hacia el detalle secundario que iba a articular todo el proyecto. En este sentido, y aunque el cine de destape nunca llegó a imponerse como núcleo discursivo (de hecho fue rápidamente desestimado), el análisis de este fenómeno a través del libro dio sus frutos de indirectamente.

Personalmente no tenía ningún interés en analizar a fondo el destape desde una perspectiva sociológica. Simplemente me fascinaba la idea de poderlo entender como una suerte de nipple slip a gran escala. Un punto de inflexión histórico (narrativo) en el que ocurre algo (aparentemente banal y relacionado con el deseo erótico) capaz de atraer bruscamente la atención de la audiencia que, embriagada de sexo, no duda en devaluar la urgencia de otros asuntos.

De su inmersión en el destape, sólo quedaron dos vestigios menores, ambos extraídos del libro de José María Ponce. Por un lado, Gabriel encontró la viñeta del humorista gráfico Perich que sirve como base para la animación de Puesta en abismo. 

En la viñeta original aparecen dos personajes, un señor y una señora. Los ojos del señor se dirigen al escote de la señora –una línea punteada insiste en la trayectoria de su mirada. Sobre el dibujo, un epigrafe reza “Grifith descubriendo el primer plano”.

Perich, aunque con una sensibilidad un tanto trasnochada, sugiere un ejercicio que no es en absoluto disparatado y que consiste en imaginar la posibilidad de que una buena idea pueda tener su origen en la lujuria, en suponer –en serio– que a Griffith se le ocurrió la utilidad narrativa del primer plano inspirado por unos pechos voluptuosos.

Por el otro, Gabriel descubrió la emblemática escena de María José Cantudo mostrando el pubis en La Trastienda (1976). Una imagen que finalmente se ha convertido en Detalle anecdótico ampliado hasta la abstracción (pubis). 

La maravillosa historia sobre el primer pubis aparecido en las salas de cine comercial en España no es posible explicarla en esta crónica, pero formará parte de la performance que completa la exposición.

II

Para referirse a cualquiera de las piezas de The Nipple Slip Speech Performance, Gabriel me hablaba siempre de intervalos de percepción, un concepto que creo precisa bien el carácter especulativo de su trabajo. El intervalo es ambiguo, impreciso, y depende más de elementos externos que de sí mismo; sin los extremos que lo sustentan, el intervalo no existiría. Pese a que la exposición está repleta de intervalos de tiempo que dispersan, confunden o alteran voluntariamente nuestros niveles de atención, para mi hay uno que domina por encima de los otros: el del nipple slip.

El fenómeno del nipple slip supone un momento breve de máxima intensidad. Un percance en el que un personaje público (normalmente una mujer famosa) exhibe accidentalmente un pecho ante una audiencia. Un gesto mínimo y supuestamente desafortunado que de manera automática da lugar a dos sucesos encadenados: la desviación total de la atención por parte del espectador y la rápida gestación de un nuevo relato centrado en la visión cautivadora y fugaz del detalle inesperado.

Vi la película Avatar en un cine de Londres durante la temporada que pasé en esa ciudad como estudiante de intercambio. Al poco de empezar la película, durante un combate nocturno en el bosque, me pareció ver uno de los pezones de Neytiri, la princesa de los Na’vi –lo que era verosímil teniendo en cuenta que el personaje va desnudo cubriendo sus pechos exclusivamente con un collar hecho con plumas. Desde ese momento fui incapaz de seguir el argumento de la película puesto que mi atención permaneció centrada en la sola posibilidad de ver de nuevo, en cualquier momento, el pecho desnudo de Neytiri. Esta sensación fue muy inspiradora para mi.

A principios de 2010, justo antes de marchar a Londres, había realizado mi primera conferencia titulada The Dog in the Corner of the Painting y dedicada íntegramente a explicar información sin importancia tras el proceso de realización de algunos trabajos previos. El título surge de algo que había leído no recuerdo donde. Una descripción chistosa de los contenidos de las audioguías de los museos: “tras la contextualización histórica y un análisis formal, siempre se incluye una anécdota sobre el perro que aparece en la esquina del cuadro”.

Pero no fue hasta que, ya en Londres, visité por primera vez la National Gallery que me di cuenta de la sorprendente frecuencia con la que aparecen perros en las esquinas de los cuadros clásicos. Durante esa visita, confeccioné dos listas. En la primera, que se hizo parcialmente pública en un libro que se publicó al poco de haberla hecho, incluí todos aquellos cuadros en los que aparecía un perro en una esquina. En la segunda lista, igual de extensa pero inédita, anoté aquellas pinturas en las que aparecían representadas mujeres con un pecho total o parcialmente desnudo.

Más adelante, en la primavera de 2011, visitando una exposición en Barcelona, me crucé por casualidad con la fotografía que aparece en la contracubierta de este catálogo: Mujer durmiendo [Rosita] de Antoni Esplugas y datada en los años noventa del siglo XIX. Al acercarme a la imagen, en la que Rosita duerme sobre una mecedora Thonet, me di cuenta de que se había quedado dormida dejando uno de sus pechos al descubierto. 

El descubrimiento de ese detalle supuso un punto de inflexión en el proceso de construcción de este proyecto. A la vez, eclosionó lo que sería una estrategia estructural en esta exposición: la mise en abyme (nota 4 Pericàs). Según me aproximaba, la fotografía de la mujer durmiendo sobre la mecedora, se convertía en la historia de la mecedora sobre la que la mujer dormía que, a su vez, pasó a ser la historia del pecho descubierto de la mujer durmiendo. Es probable que algún lector haya pasado por alto el detalle del pecho en la contracubierta. Desde aquí le invito, si no lo ha hecho ya, a comprobarlo.

Los diversos nipple slip de Neytiri en Avatar que tanto cautivaron a Gabriel en 2010, así como la acumulación de referencias pictóricas sobre mujeres que enseñan un pecho en la National Gallery de Londres y el descubrimiento de la imagen de Rosita dormida en una mecedora con un pecho al descubierto, suponen tres ejemplos paradigmáticos dentro de The Nipple Slip Speech Performance. El argumento central se desvía hacia lo intrascendente, ya sea el pezón de un personaje virtual o la presencia secundaria de un pecho en una pintura o en una fotografía. Además, en todos los casos se evidencia un factor altamente atractivo para Gabriel: la construcción del percance como algo intencionado. Al fin y al cabo, una licencia narrativa menor que a su vez es capaz de subvertir nuestra noción de lo primordial y lo accesorio.
En uno de los pocos momentos de lucidez durante este proceso, llegué a una suerte de proposición concluyente. El nipple-slip, como los pies de las actrices (nota 5 Pericàs), son ejemplos de la potencia del deseo erótico para generar contenido a partir de localizar la atención fuera del centro discursivo, en un detalle desprovisto de relevancia. Así, una mirada libidinosa se torna un constructor de subrelatos, una posible desviación interetextual. Llegado a este punto, tras un proceso fructífero en pensamiento especulativo pero deficitario en resultados, mi intención era ilustrar este razonamiento de forma literal, el nipple-slip como subrelato. Mi ejercicio sería tan simple como dotar a ese episodio momentáneo de aquello de lo que carecía: duración.

De este modo, la condición fugaz del nipple slip es susceptible de ser forzada y ampliada hasta convertirse en unidad protagonista. Una premisa básica que funciona como leit motiv de la película Episodio ralentizado (interrupción del discurso) 

III

Recuerdo que ya a finales de 2011, Gabriel me habló de su voluntad de fotografiar cuñas. En aquel momento, a un año vista de presentar su proyecto para Perplexitat, la acción sugería más bien una vinculación conceptual con otro de sus proyectos recientes, Madera Curvada, una propuesta performativa relacionada con el mobiliario doméstico, concretamente con la silla Thonet, y con el uso de la cuña como objeto narrativo autónomo.

En otra conferencia reciente, Madera curvada, mencionaba un detalle de una escultura mía que había pasado inadvertido. Ésta, en forma de balancín, se exhibía sujetada por una cuña ficticia, es decir una cuña que no tenía utilidad real sino que simplemente aparentaba ser útil para contribuir a que la escultura pareciese inestable. A posteriori, me resultó muy atractivo este razonamiento que reemplazaba una función física con una función discursiva.

De este detalle nace mi curiosidad por el objeto-cuña, con el que tengo sentimientos encontrados. Por un lado me resulta antipático porque parece conformarse con representar una suerte de arquetipo de la suficiencia, resolutiva y eficaz. Por otro lado, como no se le presupone más potencial que su utilidad o, dicho de otro modo, parece carecer de simbolismo, se le considera inofensivo y pasa inadvertido.

Sin un propósito concreto, empecé a tomar fotografías con mi móvil de las cuñas que me iba encontrando. Un desenlace lógico para esta especie de investigación de campo era terminar diseñando una cuña yo mismo y no limitarme a especular sobre sus posibilidades discursivas. Pero esta idea me resultaba especialmente difícil considerando mi incapacidad para resolver problemas de forma simple.

La decisión que se impuso era simple y metódica: sacar fotos de todas aquellas cuñas utilizadas – incluso inventadas – por la gente para sostener de manera provisional una puerta abierta. Varias veces, estando juntos por trabajo, pude ver a Gabriel sacar fotos con su móvil de las cuñas que iba descubriendo. Sin saber aún muy bien qué haría con esta acumulación de imágenes, Gabriel fue colgándolas en su web a modo de archivo digital; algo oportuno, puesto que finalmente decidimos usar la colección de cuñas como dispositivo de difusión para el póster-flyer que iba a acompañar a la exposición.

Ciertamente, la colección de cuñas se ha ido erigiendo durante todos estos meses como elemento primordial dentro de The Nipple Slip Speech Performance, situándose incluso al mismo nivel que el nipple slip. Dos componentes de marcada condición secundaria que favorecen el juego perceptivo que articula el proyecto: la triangulación y descenso de nuestra mirada hacia el detalle mínimo pero trascendental. Finalmente, dicho proceso de documentación se ha convertido en la instalación mural Fotografías de cuñas. 

IV

Uno de los temas habituales en la obra de Gabriel es su aproximación al deseo. Un componente erótico que, pese a ser tratado explícitamente, se caracteriza por una aproximación siempre fría y conceptual. Un interés que reafirma una de las dicotomías frecuentes en su obra: la estrecha relación entre lo racional y lo impulsivo, entre lo cerebral y lo visceral; un diálogo entre opuestos analizado ya en propuestas anteriores, como por ejemplo Cabello y vello púbico unidos mediante un nudo Hunter (2010). En una línea similar, siempre condicionada por cierto acercamiento anómalo a la apetencia sexual, Gabriel incorpora a The Nipple Slip Speech Performance otro ingrediente fundamental: el fetichismo y fantasía del pie, y concretamente del pie ideal.

Existe una página web dedicada a catalogar imágenes de pies de actrices. Cada una dispone de su propia galería que va nutriéndose de las imágenes que comparten los usuarios –en muchos casos capturas de una película en la que la actriz aparece descalza– que también se encargan de calificar cada pie según lo bello que les parece. Así, un visitante nobel puede navegar la web y examinar los pies considerados más bonitos por la comunidad de usuarios del sitio.

En un nuevo intento por combatir la facilidad con la que los comportamientos libidinales son infantilizados, decidí apropiarme y radicalizar esa pasión por perseguir un objeto de deseo inalcanzable. Descargué imágenes de las 5 primeras actrices del ránking de wikifeet y recorté imágenes de detalle de sus respectivos pies, reuniendo lo que podríamos definir –incluso de forma más o menos democrática– como una selección de imágenes de los pies más bonitos del mundo.

Tomando esas imágenes como referente, un especialista en modelado orgánico 3D generó un único modelo virtual, síntesis de esos cinco pies-más-bonitos. El resultado ha sido impreso en estereolitografía, una tecnología de prototipado industrial que nos ha permitido convertir ese pie perfecto en un objeto tangible. El avance en la búsqueda fantasiosa del pie-más-bonito había regresado paradójicamente, de la imaginación, a la realidad.

Como era de esperar –puesto que uno no desea cuerpos, uno desea mundos– la satisfacción producida por el prototipo fue relativa. De modo que, poniendo en práctica cierta artesanía conceptual, se ha tenido que equilibrar ese deseo con algún tipo de argumentación que, en cierta medida, justificase la existencia de una fantasía en el mundo de los objetos. De repente, me acordé de mi fracaso al intentar diseñar una cuña. Y ya tenía la solución: utilizar el prototipo de pie-más-bonito como cuña, adjudicarle una utilidad en el mundo de lo real.

El interés de Gabriel por otorgar a la fantasía del pie ideal una función resolutiva de bajo nivel, rebajando su supuesta singularidad a la categoría ínfima de solución eventual, se traduce en dos piezas autónomas pero complementarias: Pie de fantasía utilizado como cuña (puerta) y Pie de fantasía utilizado como cuña (rampa). 

La rampa que, en la sala de exposiciones, sirve para evidenciar que el pie desempeña una función –la de evitar que un pequeño objeto rodante se desplace por su superficie inclinada– es una réplica exacta de Device to Stand In, una escultura de Bruce Nauman de 1966.

V

Pese a que yo mismo afirmara al comienzo de esta crónica que nuestra premisa inicial iba a ser intensificar la relevancia de la sala de exposiciones como eje central de The Nipple Slip Speech Performance, potenciando la naturaleza espacial de las propuestas por encima del hábito temporal y performativo que define el trabajo de Gabriel, en ningún momento la intención fue privar al proyecto de dicha cualidad. Nuestro objetivo simplemente implicaba un cambio de protagonismo: si normalmente el peso del trabajo de Gabriel residía en lo performativo, ahora iba a recaer en lo expositivo. Si en su trabajo solía predominar el tiempo, ahora iba a predominar el espacio.

Y aunque hayamos cumplido dicha premisa, existe una performatividad latente en todas las piezas que conforman la exposición, y eso se debe especialmente a la condición de narrador-cronista que Gabriel suele ofrecer en todas sus propuestas. Un ejercicio narrativo ajeno a la biografía pero sensible a la experiencia directa mediante el cual Gabriel suele explorar la veracidad y/o credibilidad del relato narrado en primera persona, ya sea a través de palabras, imágenes u objetos. Precisamente, a modo de relato narrado en primera persona, la última pieza de la exposición es una performance.
VI

Y ya para cerrar esta crónica, al menos desde mi posición curatorial, simplemente me gustaría añadir una pequeña conclusión. Tanto la exposición de Gabriel Pericàs en el Espai 13, como este ejercicio de escritura compartida que acompaña a la publicación, suponen un recorrido no-lineal de especulación hipertextual alrededor de las siete piezas que conforman The Nipple Slip Speech Performance. En definitiva, siete obras interconectadas entre ellas de un modo más accidental que justificado (y ahí me remito de nuevo al título que me hubiera gustado para presentar este texto: Conexiones por accidente), donde aquello secundario – ya sea un pecho, una cuña, un pie…, suscita en todo momento la sospecha, o incluso la certeza, de convertirse en información principal capaz de desbancar la prioridad de cualquier otro mensaje. Al fin y al cabo, un desdoblamiento narrativo que aporta el grado de ambigüedad necesaria para que el relato no pueda más que mantenerse en suspense.

Epílogo

El 14 de noviembre de 2012, se convocó en España una huelga general como contestación a las medidas de austeridad impuestas por el gobierno. En una calle de mi barrio, alguien había tratado de boicotear la circulación de los vehículos construyendo una pequeña barricada con una gran cantidad de cuñas de madera. Aunque cuando yo las vi algún conductor las había apartado, se reconocía que habían sido dispuestas a modo de barrera. Les tomé algunas fotos y decidí, en aquel momento, dar por terminada mi colección. Con aquellas últimas imágenes se desvelaba algo que yo no había sido capaz de ver, la inmanente simbología de la cuña. En este caso parecían dar lugar a una interpretación que no puede sino ser fruto de una ensoñación: la que reivindica la capacidad subversiva de lo irrelevante.

 

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